Paternidad y construcción del mundo emocional.

La paternidad es una etapa profundamente transformadora, cargada de emociones intensas y, en muchos casos, contradictorias. Alegría, amor, miedo, culpa, cansancio o inseguridad pueden existir en esta experiencia, influyendo de manera directa tanto en el desarrollo emocional de los padres como en el de sus hijos y a su vez impactan de forma directa en la relación de pareja, que también atraviesa una transición significativa.

 Estas emociones no solo afectan el bienestar emocional inmediato, sino que también pueden dejar huellas duraderas en la forma en que se construyen los vínculos y se afronta la vida emocional a lo largo del tiempo.

Se lleva años demostrando,  a través de evidencias científicas que el estado anímico materno durante el embarazo (especialmente estrés crónico, ansiedad y depresión),  afecta al desarrollo del bebé.

Pero, ¿solo el estado emocional de la madre afecta al desarrollo emocional y psicológico del niño?

No, ambos progenitores tienen un papel fundamental en el neurodesarrollo cognitivo del niño.

El estado emocional de ambos juegan un papel fundamental en la formación del apego, gestión de las emociones, resolución de problemas, …Cuando los progenitores  se sienten emocionalmente disponibles, apoyados, es más probable que el niño desarrolle un apego seguro, base esencial para una autoestima saludable y para relaciones sociales estables en el futuro. Por el contrario, emociones persistentes como la ansiedad, el estrés o la tristeza profunda pueden dificultar la sintonía emocional con el hijo, favoreciendo estilos de apego inseguros. Estos estilos pueden manifestarse en la infancia a través de inseguridad, miedo al abandono o dificultades para regular las emociones.

La ansiedad paterna también puede transmitirse de forma implícita al niño, influyendo en su manera de percibir el mundo como un lugar seguro o amenazante. Del mismo modo, una madre/ padre que lucha con sentimientos de culpa, baja autoestima o depresión puede tener dificultades para validar emocionalmente a su hijo, afectando el desarrollo de su autoconcepto y su capacidad para establecer relaciones sociales sanas. En algunos casos, estas dinámicas pueden contribuir al desarrollo de ansiedad o depresión infantil, impactando de manera significativa el bienestar emocional del niño.

El bienestar emocional de los progenitores es por tanto, un pilar esencial no solo para su propia salud mental, sino también para el equilibrio emocional de sus hijos. Cuidar las emociones, darles espacio y acompañamiento, permite crear un entorno emocional más seguro y nutritivo, donde el niño puede aprender a reconocer, expresar y regular sus propias emociones.

Es importante destacar que estos patrones emocionales y relacionales, si no son reconocidos y trabajados, tienden a repetirse en la vida adulta. Los niños que crecen en contextos de inseguridad emocional pueden reproducir las mismas dinámicas en sus relaciones futuras, perpetuando ciclos de ansiedad, baja autoestima o dificultades vinculares. Por ello, la toma de conciencia y el acompañamiento emocional durante la maternidad no solo tienen un impacto inmediato, sino que representan una oportunidad valiosa para favorecer un desarrollo emocional más saludable a lo largo de toda la vida

 

¿Te has sentido identificado con lo escrito en algún momento de tu vida ? .....(añadir en comentarios)

 

El vínculo se fortalece cuando la pareja se reconoce como equipo, cuando se acompaña sin exigir. Cuidar la relación no es un lujo, es una base segura para la familia que se está construyendo